Hiperfosfatemia
La hiperfosfatemia está asociada a la insuficiencia renal crónica, o
enfermedad renal crónica (ERC). La hiperfosfatemia y el exceso de producción
de la hormona paratiroidea (PTH) están asociadas a alteraciones del
metabolismo óseo-mineral y a eventos cardiovasculares. Existe un incremento
de la morbi-mortalidad cardiovascular en estos pacientes.
Los riñones filtran y eliminan los productos residuales del metabolismo y el
exceso de agua del organismo. Mantienen la homeostasia y el equilibrio de
sustancias como el sodio, el potasio, el calcio, el cloro y el fósforo.
Además producen hormonas como la eritropoyetina y la 1-25 vitamina D.
La sangre entra en los riñones a través de las arterias renales y es
dirigida a los glomérulos en los que se produce la filtración de los
metabolitos residuales, toxinas y el exceso de agua. La sangre filtrada
abandona el riñón a través de las venas renales.
La función renal se estima normalmente mediante el filtrado glomerular (FG),
que expresa la cantidad de líquido depurado por minuto en los riñones
(ml/min). La enfermedad renal crónica se produce cuando el FG disminuye
gradualmente (a lo largo de años) de forma significativa e irreversible.
La enfermedad renal crónica (ERC) en su última fase (estadio 5) requiere que
el paciente se someta a
diálisis y/o transplante. A través de la
diálisis se extraen de la sangre los metabolitos de desecho y el exceso
de agua. Existen dos tipos de
diálisis:
- Hemodiálisis: en la que la sangre se extrae del cuerpo a través de una
fístula o de un catéter y se hace pasar por un dispositivo de filtrado llamado
dializador, re-introduciéndose en el cuerpo la sangre filtrada.
- Diálisis
peritoneal: en la que se introduce el líquido de diálisis dentro de la
cavidad abdominal a través de un catéter, dejándolo allí durante algún tiempo
para permitir que el exceso de agua y productos de desecho pasen de los vasos
sanguíneos de la pared abdominal al líquido de dializado, que posteriormente se
drena hacia el exterior.
Ni la hemodiálisis ni la
diálisis peritoneal permiten reemplazar por completo a un riñón con la
función normal, aunque su utilización permite un tratamiento adecuado de la
ERC y que los pacientes mejoren su calidad de vida y supervivencia. Sin
embargo, en la mayoría de los pacientes los niveles de calcio y fósforo no
se pueden controlar únicamente con la diálisis. Aproximadamente el 80% de
los pacientes en diálisis presentan hiperfosfatemia, que consiste en tener
los niveles de fósforo en sangre elevados (> 4,5 mg/dl).
En términos generales no podemos hablar de síntomas específicos de la ERC.
La mayoría son inespecíficos, tales como prurito (picores), astenia (cansancio),
pérdida de apetito, alteraciones del sueño, etc. En estadios iniciales la
enfermedad renal crónica tiene un curso silente, es decir los pacientes
pueden estar asintomáticos.
Los altos niveles de fósforo en pacientes con insuficiencia renal crónica
avanzada se pueden controlar con captores de fósforo, la restricción de
fósforo de la dieta y diálisis. Los captores de fósforo son un grupo de
medicamentos para reducir la absorción del fósforo por parte del intestino.
Es necesario e importante que los pacientes y sus familiares, sean
conscientes de la necesidad de cumplir adecuadamente con el tratamiento de
captores de fósforo. Un argumento importante sobre la necesidad de controlar
la hiperfosfatemia sería la relación de esta con la aparición de
calcificaciones vasculares, por lo que controlando las cifras sanguíneas de
fósforo podríamos prevenir la progresión de las calcificaciones vasculares y
reducir el número de episodios cardiovasculares y la mortalidad.
El uso de los captores de fósforo de una forma correcta puede marcar la
diferencia en la calidad de vida de pacientes con insuficiencia renal.