Diálisis Peritoneal

La diálisis peritoneal es un procedimiento que permite depurar líquidos y electrolitos en pacientes que sufren insuficiencia renal crónica. La diálisis peritoneal consigue eliminar sustancias tóxicas y el exceso de líquidos. Para ello se inserta un catéter en la cavidad peritoneal y a través de este se infunde una solución dializante. La solución es mantenida en el peritoneo un tiempo predeterminado, durante el cual se produce el intercambio de sustancias. Posteriormente, estas serán eliminadas al exterior a través del mismo catéter.

La diálisis peritoneal requiere unos cuidados de enfermería exhaustivos para evitar alteraciones hemodinámicas (hipertensión arterial, congestión pulmonar, choque cardiogénico, infarto del ventrículo derecho), conseguir un adecuado equilibrio hidroelectrolítico, evitar la aparición de infecciones cardiogénico y lograr el mayor confort posible para el paciente durante el tiempo que dure el proceso.

La eficacia de la diálisis peritoneal puede verse afectada cuando existan cambios en la permeabilidad de la membrana peritoneal (ej. infección, inflamación...), o disminución del flujo sanguíneo peritoneal o alteración del flujo sanguíneo capilar (ej. vasoconstricción, vasculopatías).

La diálisis peritoneal es más eficaz en niños y lactantes que en los adultos, debido a una serie de características fisiológicas especiales que los diferencian:

  • tienen mayor superficie de membrana peritoneal con respecto al peso y al volumen de sangre que los adultos, (380cm2/kg en el lactante y 180 cm2/kg en el adulto)
  • la membrana peritoneal de los niños es más permeable, con lo cual, absorberá la glucosa más rápidamente y se producirá antes la ultrafiltración. Sin embargo, también perderá más proteínas hacia el líquido de diálisis, principalmente albúmina
  • el peritoneo es más efectivo aclarando sustancias, especialmente en los niños más pequeños.

El objetivo de la diálisis peritoneal es eliminar líquido del organismo, depurar toxinas endógenas y exógenas y normalizar las alteraciones electrolíticas.

Sin embargo, la diálisis peritoneal y las restricciones en la dieta no pueden generalmente por sí solas controlar los niveles de fósforo en la sangre. Por ello, los pacientes tradicionalmente controlan la hiperfosfatemia mediante la ingesta de agentes captores de fósforo con cada comida. Dichos fármacos atrapan el fosfato de la dieta en el tracto gastrointestinal, antes de que pueda ser absorbido en el intestino y pase a la sangre.