Trombocitemia Esencial

Trombocitemia Esencial: consecuencias

Los pacientes con Trombocitemia Esencial (TE) tienen un recuento de plaquetas elevado. Las plaquetas, producidas en la médula ósea, juegan un papel importante en la coagulación normal de la sangre. En pacientes con trombocitemia esencial, la sangre puede coagularse en exceso o no coagularse, dando lugar a complicaciones.

Demasiadas plaquetas pueden causar coágulos sanguíneos, trombos, en las piernas o los pulmones o coágulos que provoquen infartos cerebrales o ataques al corazón. La coagulación también puede ocurrir en lugares inusuales como las venas en el abdomen y el hígado.

Además del exceso de plaquetas, se ha identificado una disfunción provocando hematomas, sangrado de mucosas como la nariz o las encías, o menstruaciones abundantes. El sangrado interno puede ser potencialmente mortal.

Otro síntoma de la trombocitemia esencial pueden ser una sensación de ardor dolorosa de las manos o los pies, a menudo asociados con una coloración rojiza y conocido como eritromelalgia.

No todos los pacientes con trombocitemia esencial tienen síntomas, y esta enfermedad a veces se encuentra por casualidad cuando una persona está siendo analizada por otro problema médico. Muchos pacientes no tienen síntomas durante el curso de su enfermedad. La trombocitemia esencial es más común en pacientes mayores de 60 años, pero también ocurre en personas más jóvenes.

La trombocitemia esencial por lo general no acorta la esperanza de vida. No obstante, es importante ofrecer supervisión médica para prevenir o tratar las complicaciones trombo-hemorrágicas, que podrían ser graves. Además, en el caso de pacientes embarazadas la trombocitemia esencial puede suponer un riesgo adicional por lo que estas mujeres deben tener un seguimiento más estrecho.

Trombocitemia Esential: tratamiento

La Trombocitemia Esencial es una enfermedad crónica no exenta de complicaciones a largo plazo, como por ejemplo evolución a otras enfermedades hematológicas potencialmente más graves, si bien suele darse en una pequeña proporción de pacientes.

Los estudios han demostrado que los pacientes mayores de 60 años y los que han experimentado complicaciones previas tienen un mayor riesgo de sufrir problemas recurrentes de este enfermedad. La reducción del número de plaquetas mediante fármacos ha demostrado ser eficaz en reducir las complicaciones en estos pacientes.

Varios medicamentos pueden usarse para reducir las plaquetas, como la hidroxiurea, anagrelida, interferón y busulfán. Cada medicamento se asocia con sus propios efectos secundarios, y el tratamiento debe adaptarse a cada paciente. No existe un tratamiento único, este debe individualizarse para cada paciente.

La aspirina puede ser adecuada para muchos pacientes con TE para la prevención de coágulos de sangre y el tratamiento de otros síntomas relacionados. Sin embargo, en pacientes con recuentos de plaquetas muy altos, la aspirina puede causar sangrado. La terapia con aspirina, y todo otro tratamiento, deben ser discutidos y dirigidos por un médico familiarizado con la enfermedad.